Con la llegada del otoño en el norte, especialistas advierten sobre la tosferina o tos convulsiva, una enfermedad que suele empezar como un resfriado común, pero que puede volverse peligrosa si no se detecta a tiempo. En La Libertad no se ha registrado un brote reciente, aunque sí casos aislados el último año, por lo que el riesgo de contagio sigue presente.

El Infectólogo, Dr. Alex Castañeda de la Clínica San Pablo Trujillo, explica que la tosferina empieza como una gripe leve con moqueo, estornudos y tos suave en la primera y segunda semana, pero luego progresa a una tos intensa e incontrolable que puede provocar vómitos, falta de aire y en casos graves convulsiones o daño neurológico, especialmente en bebés.

La enfermedad se transmite fácilmente por gotas respiratorias al hablar, toser o estornudar, incluso en espacios cerrados o dentro del hogar. Aunque puede afectar a cualquier edad, los menores de un año son los más vulnerables, ya que pueden presentar pausas en la respiración o complicaciones severas.

La prevención está en la vacunación. La vacuna DTaP se aplica en la infancia desde los 2 meses de edad en varias dosis durante los primeros años de vida, mientras que la Tdap se coloca en la adolescencia, y también en adultos y gestantes como refuerzo para mantener la protección.

El año pasado, el Perú registró 2,395 casos y 34 niños fallecidos, el escenario más grave de los últimos años. Por ello, se recomienda no subestimar una tos persistente y acudir a un médico ante cualquier signo de alarma. “La vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar complicaciones”, enfatiza el especialista en infectología.