Más allá del rendimiento, la salud física y mental se posiciona como eje central del camino hacia la meta.

     Esta nueva edición de la adidas | RIMAC Lima 42K apuesta por una experiencia enfocada en el bienestar.

Detrás de una carrera que cuenta con distancias de 21K y 42K hay meses de entrenamiento constante, decisiones diarias sobre nutrición e hidratación, trabajo mental para sostener el proceso y chequeos preventivos que permiten correr con mayor seguridad.

Todo ese esfuerzo cobra aún más sentido cuando se está a puertas de la adidas | RIMAC Lima 42K, donde cada kilómetro refleja la constancia, la disciplina y el compromiso personal que hay detrás de cada corredor en la línea de partida. En ese camino de preparación, hay algunos aspectos clave que marcan la diferencia a la hora de entrenar, cuidarse y llegar a la carrera de forma más segura.

Entrenamiento: la constancia que realmente hace la diferencia

El rendimiento no se construye con un entrenamiento fuerte de un día, se construye semana a semana. Es acumular base, subir la carga poco a poco, respetar los descansos y entender que el cuerpo necesita tiempo para adaptarse. También está ese periodo previo a la carrera donde se baja la intensidad para llegar con menos fatiga, pero sin perder todo lo ganado. La preparación combina rodajes suaves, trabajos de velocidad o calidad, tiradas largas que ponen a prueba la resistencia y, algo clave que muchos olvidan, recuperación real.

Nutrición e hidratación: energía para entrenar, no solo para competir

Entrenar más también significa aprender a alimentarse mejor durante el proceso, no solo pensar en lo que vas a comer el día de la carrera. En entrenamientos largos, darle energía al cuerpo mientras corres ayuda a sostener el esfuerzo y evitar esos bajones que aparecen.

Asimismo, la hidratación es igual de importante; no se trata solo de tomar agua cuando aparece la sed, sino de empezar cada entrenamiento ya bien hidratado y mantener un consumo constante durante la sesión, especialmente si hace calor o el esfuerzo es más intenso. Cada cuerpo es distinto y responde diferente, por eso es clave aprender a escuchar las señales y encontrar lo que mejor funciona para uno.

El lado mental: cansancio, frustración y comparación en redes

No todos los días salen bien. Hay semanas en las que el cuerpo se siente pesado, el ritmo no acompaña y la frustración aparece. A eso se suma el cansancio mental, que hace que el esfuerzo se sienta mayor de lo normal y termine afectando el rendimiento. Por eso, preparar una maratón también es cuidar la cabeza, confiar en el proceso, ser paciente con los tiempos, reconocer los avances reales y sostener la constancia incluso cuando los resultados no se sienten de inmediato.

Chequeos preventivos: correr con más seguridad

Antes de aumentar la intensidad o el volumen de entrenamiento, es importante realizar evaluaciones preventivas con especialistas, según cada caso, como medicina deportiva, cardiología o fisioterapia. Estos chequeos permiten detectar a tiempo posibles riesgos, prevenir lesiones y ajustar el plan de entrenamiento a la realidad de cada cuerpo. Por eso, RIMAC recomienda realizar controles periódicos como parte del proceso, para entrenar con mayor tranquilidad y llegar a la carrera de forma más segura.

Porque la maratón no ocurre en una mañana, se construye en cada decisión previa. Para más información visita las redes sociales de @maratonlima42k.