La compra de aviones F-16, le brinda al Perú una nueva
condición que fortalece el acceso a cooperación militar y respaldo político de
Washington.
La coincidencia no pasó
inadvertida: mientras Perú definía la compra de cazas F-16 Block 70 por
más de US$ 3400 millones en una primera fase, Estados Unidos
oficializaba su decisión de otorgarle el estatus de aliado principal fuera
de la OTAN, un reconocimiento político-militar que reconfigura el tablero
de seguridad en Sudamérica y coloca a Lima en una relación privilegiada —pero
también exigente— con Washington.
¿Qué implica ser aliado no
OTAN?
Este estatus permite a Perú acceder a financiamiento
preferencial, cooperación en inteligencia, entrenamiento avanzado y
prioridad en la adquisición de armamento estadounidense.
Según el Departamento de
Estado, los países con esta categoría pueden integrarse a programas de defensa
valorados en miles de millones de dólares y operar bajo estándares
conjuntos con las Fuerzas Armadas de EE. UU.
En ese contexto, la Fuerza Aérea del Perú eligió los F-16
Block 70 frente a los Gripen suecos y los Rafale franceses.
Medios especializados de
Estados Unidos y América Latina estiman que el programa completo de
modernización aérea alcanzaría los US$ 7000 millones, mientras que la
primera fase —12 aeronaves— supera los US$ 3400 millones.
Lectura desde Washington
Para analistas estadounidenses, la medida fortalece la
presencia estratégica de EE. UU. en la región.
“Perú se consolida como un socio confiable en un
momento de competencia global creciente”, señaló Michael Shifter, experto en
relaciones hemisféricas, citado por medios de Washington, al destacar el valor
geopolítico del acuerdo.
Mirada regional y
advertencias
Desde Colombia, analistas consultados por Semana
y El Tiempo advierten que la designación va más allá de lo militar.
“No es solo una compra de aviones, es una señal clara
de alineamiento político”, sostuvo el internacionalista Sergio Guzmán, director
de Colombia Risk Analysis (CRA), una firma especializada en análisis
político y de riesgo en Colombia y América Latina, quien subraya que estos
acuerdos redefinen equilibrios regionales.
Costos, ventajas y
pragmatismo
Excomandantes peruanos han defendido la elección del F-16
por su interoperabilidad y menor costo operativo. Estudios citados por medios
estadounidenses indican que su mantenimiento anual puede ser hasta 30 % más
económico que el de otros cazas de similar generación, un factor clave para
presupuestos ajustados.
Para algunos, Perú gana
disuasión y respaldo estratégico; para otros, asume una dependencia logística
de largo plazo. Lo indiscutible es que el estatus de aliado no OTAN y la
compra de los F-16 sellan una nueva etapa en la relación con Estados
Unidos, con efectos que trascienden sus fronteras.




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